Las entidades financieras están sedientas de comisiones. Con los tipos de interés al 0% y el crédito sin terminar de arrancar, toda la banca ha puesto el foco a productos que generen ingresos para esta travesía del desierto. Especialmente fondos de inversión y seguros.

En el caso de las pólizas de vida, los bancos suelen incluirlas como fórmulas para que el cliente pueda contratar una hipoteca con un diferencial más atractivo, o pueda ser considerado clinte vinculado y se le retiren las comisiones. Sin embargo, hay que tener mucho cuidado con las condiciones que ofrece el sector bancario en el seguro de vida.

La consultora Global Actuarial, especializada en investigación de mercados en banca y seguros, ha realizado un estudio (disponible en Inese) utilizando la técnica del cliente secreto (mistery shopper), pidiendo precios para este tipo de primas en 12 entidades bancarias y 15 compañías de seguros.

Las coberturas a analizar eran fallecimiento e invalidez absoluta, definiendo cuatro perfiles de clientes –con diferentes edades–, y tres niveles de capital asegurado (de 30.000 a 200.000 euros).

La conclusión de la investigación es demoledora para el sector bancario. Aunque existen diferencias entre entidades “podemos validar que las tarifas aplicadas en vida-riesgo por las entidades aseguradores, son significativamente inferiores, entre un 30 y un 35% de media, a las tarifas aplicadas por las entidades bancarias”, explica Isidre Martínez Ivars, autor del estudio.

  • Tendencia creciente

Este especialista ha constatado que estas fuertes diferencias “se han visto incrementadas en el último año”, coincidiendo con el desplome de los ingresos obtenidos por las entidades financieras en su negocio tradicional de hipotecas y créditos al consumo.

Las abultadas diferencias se producen en todos los tramos de edad, y para los diferentes niveles de capital para los que Global Actuarial ha pedido presupuesto.

Aviva, la póliza más barata y BBVA la más cara

Tomando como referente un perfil de un cliente de 30 años, que quiere contratar un seguro de vida y de incapacidad permanente que quiere garantizar un capital de 30.000 ellos en caso de que se produzca alguno de estos acontecimientos, las diferencias de precio pueden ser abismales. La prima más barata de las 25 analizadas la ofrece el gigante británico Aviva, por tan solo 30 euros al año. Un precio muy similar al que ofrecen Caser, Plus Ultra (del grupo Catalana Occidente) y la compañía italiana Generali. En el extremo opuesto, todas las ofertas más caras corren a cargo de compañías de seguros controladas por entidades bancarias. Así, la más onerosa de todas es la de BBVA, por 98,4 euros, seguida de la de Banco Santander (78,3 euros) y Banco Sabadell (75 euros).

El seguro de vida es un producto esencial para la protección familiar, con un precio, cada vez más accesible pero que no deja de ser un gasto importante más para nuestra economía familiar. Por ello, muchas veces existe la tentación de tener una cobertura pequeña, insuficiente en el caso de necesitar cobrarlo. Esto es especialmente relevante si tenemos deudas, especialmente una hipoteca, que puede que sea imposible de pagar con los ingresos que queden a la unidad familiar tras el fallecimiento de uno de sus miembros.

¿Debemos pagar entonces de más? Si lo hacemos estaremos pagando de más por un riesgo que desconocemos que vaya a ocurrir. Es decir, tendremos un gasto, de importancia moderada, que en caso de no producirse el siniestro nos habrá llevado a un ajuste en nuestro presupuesto familiar. Por todo ello, es muy importante analizar la cuantía que debe cubrir nuestro seguro para que cumpla perfectamente su función de protección sin que sea un lastre para nuestro bolsillo, aunque la labor no es sencilla.

Si cubrimos por ejemplo un bien como un coche, una casa o cualquier bien, lo hacemos sobre un valor conocido y calculado. Con el seguro de vida no es tan directo. Existe una parte de coberturas más directa de estimar, la que corresponda a las hipotéticas deudas de la unidad familiar, pero existe otra, la más importante en la mayoría de los casos en la que hay que considerar otras variables.

Qué hay que tener en cuenta

Un análisis pormenorizado de las necesidades presentes y futuras nos llevará a determinar ese capital necesario que debemos cubrir con nuestra prima:

  • Si tienes una hipoteca: En teoría, debemos cubrir el capital pendiente que nos corresponde. Por ejemplo, si la hipoteca es de 100.000 euros y está al 50%, debemos cubrir 50.000 euros. Pero esta circunstancia es insuficiente en muchos casos. La titularidad y el porcentaje de pago se reparte sobre el papel, pero en muchos casos son los ingresos de uno de los cónyuges los que cubren una cantidad mayor. Por ejemplo si el sueldo de uno es el 80% de los ingresos familiares, debemos elevar el porcentaje de deuda total que cubramos con el seguro de vida.
  • Margen acorde al salario del asegurado: Además de cubrir todas las deudas, debemos incrementar el capital por una cantidad superior. Tras el fallecimiento de un miembro de la familia que aporta ingresos, muchos de los gastos se mantienen y otros apenas disminuyen por lo que se genera un desequilibrio entre ingresos y gastos. Para solucionarlo, se necesita un tiempo tanto para reorientar los gastos, procurando ajustarlos a la baja a la vez que procurar aumentar los ingresos. Mientras esto suceda lo recomendable es que el seguro cubra un mínimo de 2 o 3 años de los ingresos de la persona fallecida para poder adaptarse a la nueva situación con suficiente margen.
  • Necesidades familiares específicas: La cantidad que aseguremos no debe ser un importe fijo.Uno de los gastos que cambian a lo largo del tiempo está en la protección y bienestar de los hijos, especialmente en la salvaguarda de sus estudios. Por ejemplo si van a afrontar estudios superiores o de postgrado. Aumentar la cobertura de un seguro de vida es más barato que hacerlo con un seguro específico para estudios.
  • Ajustar los riesgos a cada miembro de la Unidad Familiar: Hay muchos casos en los que el seguro de vida sólo lo tiene uno de los miembros de la familia, es un claro error. Si en la pareja, los dos miembros trabajan y aportan su salario a cubrir los gastos deberían cada uno contratar su seguro de vida con unas coberturas que sigan lo especificado en los puntos anteriores.

Tampoco hay que olvidar como la edad determina la prima que vamos a pagar, por ello, si por ejemplo contratamos un seguro con 30 años y mantenemos el capital en el tiempo (o actualizándolo con las subidas de precios) nos encontraremos con importantes subidas 20 años después. Por ello, siempre que haya cambios en necesidades y cobertura debemos ir adaptando la cantidad que cubra nuestro seguro.

A muchas personas les preocupa los problemas económicos, que su fallecimiento o invalidez puedan provocar a su familia. El Seguro de Vida actúa como resguardo frente a las deudas que puede dejar tras de si el fallecido, o frente a los ingresos que va a dejar de brindarles. Así a la muerte o invalidez del ser querido, la aseguradora se obliga a a entregar a los beneficiarios una suma de dinero pactada. A cambio el tomador del seguro se obliga al pago de una prima periódica.

Por tanto es fundamental conocer nuestras necesidades (no es lo mismo tener  familiares a nuestro cargo o una hipoteca, que no tenerlos) para que mediante un buen asesoramiento, podamos saber cual es el mejor seguro de vida al ajustarse óptimamente a nuestras necesidades. Por lo general si el seguro de vida se contrata para cubrir a la familia, se recomienda fijar el importe mínimo en cinco veces los ingresos netos anuales.

¿Quién es quien en el seguro de vida?

  • Aseguradora: Compañía que a cambio de una prima se obliga a indemnizar al beneficiario en caso de fallecimiento del asegurado.
  • Tomador del seguro: Persona que contrata la póliza y asume el pago de la prima.
  • Asegurado: Persona que cubre sus riesgos por la póliza.
  • Beneficiario: Persona que resultará indemnizada si fallece el asegurado.

¿Que es la prima?: Cantidad que paga el tomador del seguro al asegurador por asumir el riesgo del fallecimiento del asegurado.

El asegurado está obligado a prestar su consentimiento en el caso de que no sea el tomador. Los beneficiarios del seguro pueden ser cambiados por el tomador cuando éste lo desee siempre que se lo notifique fehacientemente o haga constar el cambio en su testamento.

La elección del seguro de vida que contratará es muy importante, pues de él dependerán sus familiares al momento en que usted haga falta, o bien puede representar un apoyo monetario para usted en caso de sufrir imprevistos. Evite contratar este producto sin antes adaptarlo a sus necesidades.

Es recomendable que antes de contratar un seguro de vida, piense en las necesidades particulares que tiene, pues existen productos que se adaptan a cada ritmo y nivel de vida de las personas.

En el mercado usted podrá encontrar diferentes pólizas. Elija la que realmente le conviene y no una que le ofrezca coberturas que tal vez usted o su familia no utilizarán.  Para ello, usted puede acudir con un profesional que lo asesore.

Además, se recomienda hacer un monitoreo en el que busque una aseguradora que le responda adecuadamente el día que requiera asesoría y el servicio en sí mismo. Debe buscar que tenga solidez financiera y que le garantice un servicio adecuado y oportuno, para ello busque una firma que tenga personal altamente capacitado.

Hay aseguradoras que ofrecen el servicio de asesores profesionales que analizan sus necesidades familiares y con base en ello hacen de un seguro de vida un traje a su medida.

Vale recordar que los seguros de vida se manejan con pagos anuales y también tienen diferentes coberturas ( protección por fallecimiento, enfermedades terminales, protección por invalidez, entre otras), además de que, para que no se le pase su pago, puede solicitar que se descuente vía nómina o también por pagos referidos a sus tarjetas de crédito.

Es necesario que en su seguro de vida contemple todas las coberturas que desea tener para las eventualidades a las que cree usted estar propenso a sufrir, por ejemplo: si usted tiende genéticamente al cáncer, hay pólizas que le cubren incluso estos gastos.

Algunos asesores consideran que este tipo de productos conviene contratarlo en dolares, ya que con ello logrará conservar el poder adquisitivo del monto de la póliza contratada.

A la hora de designar a los beneficiarios, hágalo adecuadamente. Es recomendable que sean mayores de edad y cercanos a la familia; si designa como beneficiario a un menor de edad, se deberá realizar un juicio que determine quién puede hacerse cargo de los recursos del menor; si desea dejarle cierta cantidad a personas que aún no son independientes, es conveniente asignar un tutor.

En el supuesto caso de que haya contratado su seguro de vida cuando sus hijos eran menores de edad y les asignó un tutor, pero a lo largo de los años sigue con su seguro y sus hijos ya son mayores de edad, puede cambiar a sus beneficiarios y hacer que éstos sean quienes reciban directamente su parte.

“Reparta equivalentemente su canasta, no se deje llevar por apasionamientos; es mejor distribuir por partes iguales, ya que las circunstancias pueden ir cambiando siempre con el tiempo”, consideró.

Además es importante que defina, en caso de que falte, cómo desea que se gestione la cantidad heredada llegado el momento.

Un producto que debe ser contratado para mantenerlo a largo plazo

Para elegir esta póliza es importante que evalúe si puede tener una relación de largo plazo con la aseguradora que está eligiendo, para que conforme las circunstancias en su vida se vayan modificando, el producto se pueda ir adaptando a sus nuevas necesidades, busque un seguro de vida flexible.

Las personas cancelan sus seguros por falta de solvencia, por ello es recomendable que no se exceda en el tipo de producto , pues ello le requerirá un mayor pago, mejor adquiera una póliza que pueda mantener por muchos años.

Recuerde que esta póliza también puede representar un ahorro para cuando llegue a su etapa de retiro y no requiera de terceros, y  en ocasiones ofrecen una tasa de interés más alta que algunas cuentas de ahorro bancarias.

Contar con un seguro de vida es una responsabilidad para apoyar a su familia que debe adquirir de manera voluntaria, especilistas afirman que los tres primeros meses son decisivos económicamente para sus familiares en caso de que le suceda algo a usted; si éstos no tienen un sustento pueden tomar decisiones erróneas como terminar con el patrimonio familiar.

Es recomendable que mantenga su información actualizada, es decir, si cambia de domicilio, su estado civil, etcétera.

Desde antes de contratar un seguro de vida hasta cuando ya lleva largo tiempo con estas pólizas,  usted puede llegar a incurrir en algunas actividades que pueden afectar la protección de su familia en caso que usted llegue a faltar.

No considerarlo útil.  Muchas personas piensan que  un seguro de vida solo  es  necesario para una persona que tiene esposa e hijos;  sin embargo,  es vital estar protegido en cuanto ya sea una persona productiva, ya que muchos seguros de vida contemplan la invalidez y nadie está exento de sufrir algún percance.

Asegurar una suma errónea.   Hay veces que una persona contrata un seguro de vida por una suma mucho mayor  o mucho menor a la que requeriría una familia,  esto por pensar en que no les haga falta nada si llegase a estar ausente, pero es recomendable que la suma asegurada sea equivalente a cinco años del gasto actual de la familia.

Prejuzgar.  Las personas tienen contemplado que los costos o beneficios de un seguro de vida no son los adecuados y prefieren ni siquiera acercarse para informarse de ellos.

Cancelar el seguro por razónes erróneas.  En ocasiones puede presentársele una oferta  o por alguna meta  financiera a corto plazo puede llegar a pensar que el pago de su seguro de vida le puede complicar esta.  En caso de tener dificultades económicas, acérquese a su asesor financiero, pues si cancela su seguro, volver a hacerse a uno mas adelante puede ser un poco complicado.

Declarar información incorrecta.  En ocasiones se nos puede olvidar cierta información que nos solicitan y no tenemos a la mano.  Si posteriormente nota que se equivocó en algunos datos, debe informar inmediatamente a la aseguradora.

Fiarse de los seguros que tiene con financiamientos.  Recuerde que por lo general, los seguros de vida que le requieren al momento de adquirir un crédito (hipoteca, de nómina, automotriz, etc) sólo cubren la amortización de su deuda y no protegen el futuro de su familia.

No informar que se cuenta con un seguro de vida.  No olvide informarle a su familia que tiene un seguro de vida,  y enterarlos donde se guardan los documentos,  procure que sea un lugar fácil de encontrar.  Maneje el tema con la mayor transparencia.

Seguros de hogar, vida, de ahorro, de automóvil, de accidentes…las modalidades de seguros son casi infinitas y hoy día son uno de los productos más contratados por los españoles, teniendo en cuenta que algunos de ellos son obligatorios. Algunos de los seguros más habituales tienen premio fiscal, dado que permiten desgravar en la declaración de la Renta.

  • Seguro de hogar

Toda vivienda debe tener, como mínimo, cobertura frente a incendios. Así, el seguro de hogar es obligatorio con al menos dicha protección, y ampliar las coberturas ya dependerá del propietario del inmueble. En general, las primas pagadas por este tipo de seguro no desgravan en el IRPF, salvo si el producto está vinculado a la hipoteca de una casa que tenga derecho a la desgravación por adquisición de vivienda habitual. Eso es, para los inmuebles comprados antes del 1 de enero de 2013.

En este caso, se puede reducir por el seguro incluyendo las cantidades satisfechas en la deducción por adquisición de vivienda habitual. Por ejemplo, si en 2015 se han pagado 300 euros por la póliza de hogar ligada al préstamo hipotecario, se podrá sumar ese importe al total amortizado en la hipoteca para calcular la base sobre la que aplicar la deducción, que permite desgravar hasta el 15% de las aportaciones hasta un límite de 9.040 euros.

  • Seguro de vida

También suele ser un seguro exigido por el banco para contratar una hipoteca, pero las aportaciones no gozan de beneficios fiscales, con la excepción de los Planes de Previsión Asegurados (PPA), cuyas primas se consideran una reducción de los rendimientos del trabajo, hasta determinados límites.

Cuando el tomador y el beneficiario del seguro son la misma persona, la tributación corresponde al Impuesto de Sucesiones y Donaciones, que recoge una exención cuando el beneficiario es el cónyuge, un ascendiente o un descendiente de hasta 9.195,49 euros por heredero de forma general.

Si tomador y beneficiario coinciden, se consigna en el IRPF y, además, hay que distinguir si la prestación que se cobra cuando se alcanza cierta edad se percibe en forma de capital o en forma de renta.

Si es en forma de capital (pago único), el beneficio se obtiene restando al capital obtenido la totalidad de las primas satisfechas y se integra en la base imponible del ahorro, que para la declaración de la renta 2015 tributa a un tipo del 20% los primeros 6.000 euros, al 22% desde 6.000 a 50.000 euros y al 24% para cuantías superiores a los 50.000 euros.

Si es en forma de renta, se aplica una fiscalidad similar a los rendimientos del capital mobiliario.

  • Seguro de coche

Cuando se compra un vehículo, es obligatorio el seguro de coche a terceros, como mínimo. Como norma general el seguro del coche no desgrava en el IRPF. Pero, si el coche lo compra un trabajador autónomo para fines laborales, es posible deducir los costes del seguro siempre y cuando afecten al 100% para la actividad.